Artes y información de las manías

Un proyecto de la hora del recreo: El edredón de la memoria


Un amigo sugirió recientemente un uso para el primer guardarropa de mi hija, que obediente he ahorrado en la parte posterior del armario, y he arrastrado en dos relocalizaciones interurbanas. La resulta ha hecho la misma cosa con la primera ropa de su hija, y hemos decidido hacer los edredones de la memoria. Este proyecto de la hora del recreo preserva los playclothes diarios de mi niña por ninguna otra razón que ése ellos es el suyo.

Siendo levantado en un hogar algo no-sentimental, salté en la ocasión de enganchar algo que podría alzar posiblemente el desarrollo emocional del niño a la vez que proporcionó una manera para mi hija a la sensación conectada con los acontecimientos felices de la niñez. Supongo es mi manera de compensar algo que deseaba siempre que tuviera. Para el momento en que naciera, la fascinación con los bebés estaba más allá, y lo que utilicé y usé fui dado apagado a la voluntad cuando me acabaron con ella.

El proyecto le deja conservar el espacio de almacenaje cortando esos equipos preferidos de 0-3 meses en realizable cuadrado-o si usted es un quilter experimentado, usted puede sentir la experimentación confidente con diversas formas. Nunca he intentado esto antes, así que no quiero complicarlo con mis tendencias perfeccionistas. Quiero dar vuelta a esto en algo que podemos hacer con nuestro hija-él me sorprendemos siempre que cómo los niños jovenes pueden llevar las cosas que asumimos esté más allá de ellas.

Pasé a través de la ropa separarla según “cuttability.” Temeroso de violar permisos de equipaje de la línea aérea, y atento de las pautas de la cantidad cuadrada de los motores, he reducido involuntariamente la colección acariciada poco a poco; esta última relocalización era tan desesperado ajustarme a las reglas que dejé detrás de muchos de los pedazos que había ahorrado fielmente. Nuestro que es en el Caribe este último más futuro de la estación del huracán persuadido me a bifurcar sobre aún más del pequeño guardarropa a los niños cuyos hogares (y los guardarropas) había sido destruido. Los pedazos que sigue habiendo son tan poco numerosos que me encuentro no pueden llevar llevar las tijeras cualesquiera de ellos.

Y el proyecto de la hora del recreo consistirá tan menos de acolchar, y más de sentada pasada tiempo en el piso, arreglando alto-tapas, Maria Janes y workboots minúsculos en las cajas de sombra. Hay también la primera chaqueta de la mezclilla, guardapolvos y el vestido el pequeño usó a la “escuela” cuando ella era cuatro meses. Todos los éstos son bastante pequeños pasar para la ropa de la muñeca, y en esto mienten su valor inapreciable. El resto es suéteres minúsculos del cuello de equipo, un poco impermeable de la lluvia, y los pijamas que ella usó en la Unidad de Cuidados Intensivos neonatal. Éstos, con las páginas delanteras seleccionadas de Boston Globe entrarán un tronco junto al libro del bebé (volúmenes I e II), los álbumes de foto de los primeros años, y el libro de recuerdos; para ser abierto con la gran fanfarria en un cierto cumpleaños después de “nosotros” hemos alcanzado la edad de la apreciabilidad.

Tricia Wellington


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